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  -  mi vivencia   -  El chillido de auxilio, de nuestro propósito vital
Este esquema tan simple y complejo a su vez, de Andrés Zuzunaga, me quedó clavado, lo tenía imantado en mi mente a todas horas, no paraba de darle vueltas.
Supongo que ante tanta incomodidad de haber presenciado el derrumbamiento de todos los escenarios que tenía idealizados o que pensaba que eran para mí,  no me quedaba otra que enfrentar mi propio vacío y mi verdad, para poder CREAR LO NUEVO. 


Soy una persona demasiado eufórica y motivada, aunque a estas alturas  sepa que no es lo más saludable: soy un todo o nada con patas, por lo tanto si apostaba por algo, quería sentirme cómoda en esa piel, quería sentirme afín a todos los principios, orgullosa de la idea, y a la vez tener la sensación de no estar en una estructura rígida. Necesitaba la flexibilidad que mi naturaleza reclamaba, con espacio para el cambio, la destrucción, la creación, para acelerar y retroceder. Salirse del molde

Solo he podido llegar a esa conclusión, de saber lo que necesito, indagándome (por mi cuenta, con terapias, leyendo, escuchando y con herramientas). Una de las que más me nutrió y siempre me acompaña es la ASTROLOGÍA PSICOLÓGICA. Todo lo que puedo comprender con este conocimiento no tiene precio, hasta el punto de convertirse en un pilar fundamental de PROYECTO FUENTE”.

 

Asi pues me duchaba pensando en este esquema, me iba dormir con él cada día, hasta cuando “descansaba” o estaba de ocio, no paraba de latir esa “falta” (llámalo como quieras), como si estuviera constantemente con las alarmas encendidas a causa de la desorientación que sentía.

Y con esa lluvia de ideas constante, mi filtro no me lo ponía nada fácil y menos mi ego al cual lo tenía a la intemperie, fuera de su zona de confort y deseaba hacerme dudar y tropezar para volver a su rueda tóxica, pero segura.

Aunque por asombro, inconscientemente, lo hice mi aliado. No me conformé con cualquier cosa, me tenía que enfrentar a mi peor jueza, yo misma, y en muchos momentos eso me robaba demasiada energía, pero en otros solo me hizo ir a la acción, demostrarme compromiso y toparme con Fuente, un proyecto que me daría la conexión que anhelaba..

Todavía me enfrento a ese juez, no nos vamos a engañar, nada es un camino de flores constante, pero digamos que cada vez me doy más días de chance. En el pasado no había ni un día que no me replantease tooooooodas las bases de mi vida, de mi profesión, de mi sentido vital, de como me nutría, de como era personal y físicamente, de quien estaba en mi vida y quien no…escarbaba en mi pasado y con miedo me iba al futuro… agotador ¿verdad? 

Pues bien no fue un día que se me encendió la bombilla 💡 NO.  Fue una relación de ideas, sucesos, conversaciones banales, tener la alrma encendida constantemente, pero lo más importante el MOTOR de todo esto, fue mi incomodidad: emocional, mental y física, por todos lados estaba incómoda y hasta que no me concentrara con todas mis fuerzas en acallar ese pitido, sabía que no desaparecería ese mal estar y así lo hice. 

En base a mi experiencia puedo decir que esa llamada empezó desde mucho antes, no era tan fuerte porque se solapaba con otras cosas que lo anestesiaban, como: aplausos, “amor”, falsa ilusión de perfección y alineación con lo “correcto”.

Un hecho que a mí me ayudó fue agotar las posibilidades que tu mente te ha puesto como vías para no afrontar la vasta pregunta de: ¿QUIÉN SOY? Y mejor aún para no afrontar que no hay un una respuesta estática y definida como a tu mente controladora le complacería.

En mi caso mi ego había creado varios escenarios «PERFECTOS Y FELICES» para mí. Los cuales experimentaría y donde solo cosecharía insatisfacción. Os dejo dos ejemplos:

  1. Si sacas las mejores notas, matrículas, excelentes, destacas, compites, vas a la uni y a todo dices si: TENDRÁS ÉXITO, RECONOCIMIENTO , SERÁS FELIZ. Acompañada de los respectivos «deberias»: debes… esforzarte al máximo por la carrera que sabes que no te gusta. Llevate al extremo, siempre puedes más, no te mereces el ocio…

  2. Si tienes un trabajo estable, muy seguro, bien valorado, tradicional, un «buen trabajo»: SERÁS FELIZ, TE SENTIRÁS TRANQUILA Y EN PAZ, SERÁS “NORMAL”. RESPETADA, ADULTA, habrás cumplido con lo que se espera de ti.

Estos son solo dos típicos ejemplos a nivel más profesional y académico, pero también tuve que superar otros escenarios de otra índole más personal que me frenaban. 

Al final el propósito vital no está separado de nada, no es un compartimento de PROFESIÓN Y CURRÍCULUM, sino la fusión de todo tu ser en algo que pone al servicio y entrega al mundo, por lo tanto, responde a todas las áreas de tu vida, y a cada célula de tu cuerpo. Esta fuerza interior en sintonía es necesaria para tener la valentía de caminar con ese propósito y para no aferrarte a los resultados sino al proceso, típico pero demasiado cierto como para no comentarlo.

La realidad es que por un tiempo todas estas verdades y escenarios mi cerebro las cogía con fuerza, para hacerme entender de forma explícita y real que esa realidad no me estaba aportando nada. Con los años, solo sentí más angustia y menos pasión. Llegaba a enfermarme cada vez que intentaba ir en contra de mi naturaleza y a cada año mi sensibilidad se acusaba mucho más, haciéndomelo pasar muy mal. Y bueno no me voy a poner a describir todo, pero como ya he dicho soy un todo o nada y si en algo no estoy a fuego, se apaga mi chispa, se apaga mi luz y eso pasó. Aunque que agradecida estoy ahora…

Llego un punto que abusé de intentar ser una máquina autómata y perfecta en todos los ámbitos de la vida, que un día dejó de funcionar empezando por pequeñas cualidades y poco a poco todas las funciones se iban apagando, tuve  que aprender a relacionarme conmigo misma desde 0.

Bien pues un poco más ubicada descubrí  y le di paso a esta herramienta. Cuando ya de una vez por todas se rompe con todo y uno se compromete consigo mismo llega la hora. Ya me había demostrado  que era válida para la sociedad que en el momento que fracasara en mi propósito, era tan fácil como volver al monopoli común, si bien esa idea me asustaba y me asusta, porque lo siento como una muerte en vida, sé que si en un futuro veo que lo que estoy haciendo no cuaja no hay porque entrar en pánico. Se cierra el chiringuito y listo, pero que los miedos y los escenarios catastrofistas no te paren.

Este esquema es una de las razones por las cuales  todos los cuadros de Fuente son completamente cuadrados, es una forma de agradacer, de no perder el norte y recordarme que cada obra de Fuente no obedece a los desesos egoicos, obedece a algo más intenso y quizás menos visible, nuestro «centro» donde hay que tener la paciencia para escarbar y el cuerpo abierto para recibir.

¿Cuál es tu proposito?

¿Qué anhela tu ser?

 


IIIL

Comments

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    1 marzo, 2021
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